BAIXA HOUSE - ALOJAMIENTO EN LISBOA

Gracias !!! al blog de Loreak Mendian he descubierto un alojamiento que lo pongo aquí para tenerlo localizado siempre, porque a buen seguro, si caigo por Lisboa, me alojaré en él..
Se llama BAIXA HOUSE, y encima las referencias son buenas.
A tener en cuenta el blog de Maria, que es quien atiende los apartamentos: mividaenlisboa.
Dejo unas fotos de los apartamentos, que por cierto,  tienen un interiorismo completamente maravilloso.











GASTRONOMIA EN ROMA

Antes de ir a Roma intenté preparar un poco el viaje y fuimos con montones de direcciones de restaurantes, bares, enotecas, consejos sobre vinos ... pero poco caso les hicimos. La ciudad está llena de sitios más o menos baratos, más o menos buenos, pero cuando llevas pateando varias horas (con el calor sofocante que tuvimos) y ves uno que más o menos te parece bien, no puedes más que sentarte y comer, aunque no esté en la "lista".

Las cartas de los restaurantes suelen ser bastante pontentes, hay en antipasto que va "al principio",  primeros, segundos, pizzas y postre.  Evidentemente si comes todo acaba saliendo caro, pero conjugando unas bruchettas (entre 2/3 €)  y pizza, o una ensalada y pasta, sale apañado.  Como siempre, todo depende...

Algunos de los restaurantes que visitamos no son ni reseñables, pero alguno pondré.
Gino in Trastevere:



Los carbonara.... sin nata, eh!!! (a ver si aprenden por aquí ....)


Nos atendieron bien, la comida rica (extraña un poco la textura de "al dente" más duro que aquí ..) y como demuestran las fotos, hicimos la de bruschetta de tomate y un plato de pasta.  Salió a 35 +/- los 2.

Otro sitio que nos encantó (incluso repetimos !!) fue IL FICO. 


En este descubrimos las "fiori fritti" que son flores de calabacín rellenas de queso con anchoas que nos encantaron especialmente.


Aqui se pueden ver muchos de los platos que tienen.

El servicio fue muy atento (incluida confusión solucionada muy rápido) y todo rico (aparte de que está a dos pasos del hotel...)


Los raviolis al pesto, espectaculares.... urgente aprender a hacer buen pesto !!!


Saltimboca,  por aquello de no comer pasta todos los días.  Lo probamos en varios sitios y este fue el mejor.  El ternera con bacon y la guarnición del sitio.  Como un montadito ..... rico.


El Tiramisú .... senza parole ....


En la zona de Prati, hay sitios donde no sirven pizza al mediodía (estarán hartos de turistas o simplemente no quieren encender el horno, no sé) pero después de tres horas de museos vaticanos yo quería pizza ...  Así que nos sentamos en AI BALESTRARI  (acierto !!!)  y barato.


Aparte de la consabida bruschetta de tomate, cayó una pizza blanca de setas y hongos.  Qué buena !! y es simplemente sin tomate, quien lo iba a decir .... quitar el tomate de las pizzas y el sabor cambia totalmente !!


Otro sitio al que fuimos, por las opiniones de tripadvisor, fue la Osteria dell anima, en la zona de Navona.  Estuvo bien, pero no sé si repetiría ...
Cayó la bruschetta de paté de aceitunas (tapenade)


Las flores fritas (estaban muy fuertes y con más grasa de la deseable)


Polpettini con pomodoro y ensalada


.. y la consabida pizza blanca (que llena menos que la de tomate)


No cenamos mal, desde luego ... pero las opiniones de tripadvisor me parecen un poco exageradas, tanto para bien como para mal, evidente que depende de la experiencia que haya tenido cada uno, porque este no es para tirar cohetes y el arco de s.calisto que lo ponen de pena, tampoco fue tan terrible, nosotros comimos bastante bien, los postres fueron increíbles, un tiramisú y una panacotta buenísimos, por ejemplo.
(todo dentro de unos límites, porque duros a cuatro pelas, en Roma tampoco, claro ...)

El día que tocó villa Borghese comimos por la zona de plaza España, en la "antica taverna mangia bene"en via monte giordano 12.  Entramos porque no había turistas y se veía que es un sitio donde van los que trabajan por la zona (hay que decir que en la zona parece que hay mucho banquero, abogado, etc).  Nos comimos un plato de pasta cada uno y tan felices ...  Este como todos a los que fuimos, rondaron los 35 € por 2 personas.

Quisimos ir "al duello" pero hacía falta reserva y estaba completo ... una pena, este sí tenía pinta de ser un duro a cinco pelas. ...

Una de las cosas que si hicimos es ir de cañas antes de la cena, y por la zona de campo di fiori o por la via de la pace hay un ambiente majísimo de gente que sale de trabajar mezclado con algún turista (no muchos la verdad)




Las cañas son más grandes que aquí, son de 40 cl. y clavan unos 5 €, y en este sitio en concreto, en la via de la pace, ponen un aperitivo, que eran unos ganchitos, uvas, y un mini de paté de nosequé.


En campo di fiori, clavan 6 € por caña (también de 40 cl.)


Otras de las cosas que me gusta hacer, es cocinar y en el campo di fiori por la mañana hay un puesto que a mi me encanta ... el de MAURO, vende especias ya mezcladas para terminar platos ... un crack el tio ...




VIAJE A ROMA - PREPARATIVOS

Viaje a Roma, cinco días, de domingo a viernes.  La razón, muy sencilla, queríamos más días, pero al mirar hoteles que incluían el fin de semana, el viaje se disparaba de precio. Así que quitando el finde, el presupuesto  daba para coger un hotel céntrico.

El alojamiento elegido fue Residenza Ponte Sant Angelo supercéntrico, a diez minutos de San Pedro, y por el otro lado a unos cinco de la piazza Navona, así que los paseos de"fin de día" fueron superagradables.
El hotel no es el mejor en el que estado, pero estaba limpio, y con eso me basta. El portal es de una casa de pisos normal (vale...bastante viejo y dejado), la residencia está en la primera planta y el desayuno (un poco justito) se toma en el bar de enfrente con unos vales que te dan el primer día.  Al confirmar la reserva, contratamos también el transfer del aeropuerto (Simone, el dueño es un encanto y responde rápido a los mails.  Es muy eficaz).

El viaje lo hicimos con ryanair desde Santander, por precio, ya que sumando todo lo sumable (el bus a Santander, el bus al aeropuerto, etc, sale brutalmente barato).  Ryanair tiene muy mala fama, pero los viajes que he tenido que hacer por trabajo siempre han salido bien, así que nos animamos a probarlo para éste también.  La verdad, todo bien (excepto la hora de retraso a la ida).

El mundo equipaje con ryanair, ya se sabe, lo justo, justo...  facturamos una maleta de 15 kgs, llevabamos la mochila con las cámaras y otra pequeña de cabina con lo "imperdible", así que todo fue muy bien, y con el aparatito que adquirí, pudimos calcular las compras para la vuelta.  Pero lo que está claro, es que en un viaje a Roma lo que no puede faltar en el equipaje, es un buen calzado ... es una ciudad de esas "rompepiernas".  Las calles son adoquinadas, y con los desniveles que hay y los adoquines que faltan, se hace agotador un día de pateo turístico.

Más cosas que llevábamos desde casa .. las entradas para: Museos Vaticanos y Galería Borghese.
Totalmente imprescindible las reservas, si no, puedes morir en las colas o incluso no entrar;  la galería Borghese estaba totalmente ocupada hasta varios días después.

Entradas vaticano AQUI.  Lo tienen muy bien organizado, cogimos a las 9,00 de la mañana, y las colas están bien organizadas.  Llegamos muy pronto y a las 8,45 ya estábamos dentro.

Entradas galería Borghese AQUI.  Se puede elegir la franja horaria para entrar.  Cogimos de 11,00 a 13,00 por aquello de no madrugar y salió muy bien.  Precioso, precioso, precioso.... además del paseo por el mega parque.


EN CUESTIÓN DE TAMAÑOS Y PESOS ....


Estoy preparando un viaje con vuelo en lowcost, uno de esos que te preparan para la vida sobria.
Aunque soy la reina del "minikit" y no suelo tener problemas, odio el momento de incertidumbre en el momento de pesar la maleta en la facturación.  Así que para evitar disgustos (30 euros por kilo de exceso .... en fin ....)  me he comprado este aparatito que pesa el equipaje.
De venta en cualquier ferretería, y tiene hasta termómetro.
Puede parecer una tontería, pero creo que le voy a sacar partido ....

LONELY PLANET Y LOS CUADERNOS DE VIAJE


· El concurso de Cuadernos de Viaje de Lonely Planet entra en su recta final. Los viajeros podrán enviar sus trabajos hasta el 31 de octubre

· El primer premio consiste en un viaje para dos personas a Croacia.

12 septiembre 2011.
El primer concurso de Cuadernos de Viaje lanzado por Lonely Planet España ha recibido ya muchos e interesantes apuntes de viajeros por todo el mundo. Tras las vacaciones de verano, entra en su recta final este concurso de cuadernos que fue lanzado hace unos meses a través de su página web (www.lonelyplanet.es). Las bases se pueden consultar en una microsite especial creada para la ocasión (http://acuarelas.lonelyplanet.es/). El plazo de recepción de originales finaliza el 31 de octubre.

Cada participante podrá presentar en formato físico o de forma digital, un máximo de tres cuadernos inéditos y libros de cualquier tipo de compromiso y no premiados en ningún otro concurso. Los premios incluirán viajes, juegos de acuarelas de las marcas más prestigiosas y colecciones de libros. El ganador podrá disfrutar de un viaje a Croacia para dos personas.

Los cuadernos, una tradición de grandes viajeros

El objetivo de este concurso es recuperar una tradición, la de los cuadernos de viaje, que tiene cada vez más seguidores. Son muchos los viajeros que complementan sus viajes y los nuevos soportes de comunicación (blogs, páginas web...) con soportes tradicionales como el cuaderno de notas, que en muchos casos alcanza categoría artística.

El concurso viene a apoyar el lanzamiento de su colección Acuarelas de viaje, en la que se han publicado ya 5 cuadernos de viaje ilustrados (Australia, Grecia, China, Croacia y Perú) que nos ofrecen un espléndido recorrido visual por el destino a través de un conjunto de acuarelas comentadas por el ilustrador Joaquín González Dorao.

Cada libro está compuesto por más de 200 acuarelas (128 páginas) que nos permite conocer de forma sugerente algunos de los destinos turísticos más atractivos del mundo. La nueva colección enlaza con el resurgir de los cuadernos de viaje como género artístico y a la vez medio de expresión original y genuina de los grandes viajeros. En el caso de esta colección, a la belleza y capacidad de evocación de las imágenes, se une el rigor y calidad de las guías de viajes avaladas por el sello Lonely Planet.


DESAYUNAR EN BILBAO II - NUEVA YORK


He tomado como buena costumbre, cada vez que voy a Bilbao, desayunar bollo de mantequilla (ver)  
Esta vez le ha tocado a la pastelería Nueva York de la calle Buenos Aires nº 19



Muy suave, casi parece nata ... queda muy ligero.



El sitio, increible, te traslada a otro tiempo.

VIENDO EL FLYSCH EN BARCO


GENIAL los paseos que ofrecen los de GEOPARKEA para ver la costa.  Elegimos el cortito, de hora y media y se ve la costa desde Zumaia hasta Deba.

Con explicación incluida tipo clase de geología y todo.  Muy bien !!!

ver fotos

información AQUI


AHORA LE TOCA A LA PLAYA ...

La revista/blog TRAVEL+LEISURE tiene un reportaje sobre playas urbanas, y nombra a LA CONCHA de San Sebastián.
Nos ponen la segunda de cinco !!




DESAYUNAR EN BILBAO ... DON MANUEL

Como ya comenté en ESTE POST, una de las mejores cosas que hay en todas las ciudades, es dar con el desayuno autóctono.  A mí en Bilbao me asesoraron muy bien, así que con la excusa de ir a hacer unos recados a Bilbao, empezé por hacer lo propio en la pastelería "Don Manuel".


 Bollo de mantequilla

 Pastelito de arroz


C/ Alameda Urquijo nº 39
Telefono : 944 438 672

36 HORAS EN SAN SEBASTIAN

Este es el reportaje que el New York Times dedica a Donostia en su sección de "Travel"


INGRID K. WILLIAMS


DE RONCESVALLES A COMPOSTELA ENTRE PAÑALES - OLGA, FELIX, EMMA Y TELMO

Mis amigos Olga y Félix, que son unos campeones,  se lanzaron hace unos meses a una aventura flipante.
Hicieron el Camino de Santiago con los "peques" y allá por mayo les hicieron este reportaje en el Diario de Pontevedra que quieren compartir con todos vosotros.


DIARIO DE PONTEVEDRA - 22 DE MAYO DE 2011
Marta Balo
Fotografías OF

Recorrer en 24 días los 740 kilómetros que separan Roncesvalles (Francia) de Santiago de Compostela a pie no está al alcande de todos, pero si se hace con dos bebés de 20 y 4 meses respectivamente se convierte ya en una heroicidad. Félix Bustillo y Olga González, junto con sus dos hijos, Emma y Telmo, son los protagonistas de este particular peregrinaje a la tumba del Apóstol entre pañales, biberones y paradas obligatorias en los parques infantiles.

La aventura de una pareja de jóvenes vascos con raíces pontevedresas que ha realizado el Camino Francés a pie con sus dos hijos de tan solo 20 y 4 meses.

Tenían tiempo, ganas y, como buenos vascos, fruto de su afición al monte, las tablas suficientes para afrontar los 740 kilómetros que separan Roncesvalles de Santiago de Compostela. Pero, a diferencia de la mayoría de peregrinos que se deciden a pasar cerca de un mes de su vida caminando con la casa a cuestas, Félix Bustillo y Olga González, de 37 y 34 años respectivamente, decidieron emprender el Camino Francés con un equipaje extra: Emma y Telmo, sus dos hijos de 2o y 4 meses, respectivamente. «No los podíamos dejar solos, así que los tuvimos que traer», bromea Félix, natural de LLodio (Álava), desde la Praza do Obradoiro.

Tras 24 días han llegado a la meta y, como si fuera consciente de su hazaña, el más emblemático de los escenarios compostelanos, recibe a los cuatro peregrinos con especial algarabía. Sentados en el suelo de piedra, transformado para ellos en un cómodo y mullido sofá, Félix y Olga disfrutan del ambiente de la plaza y de la grandiosidad de la Catedral. Aunque cubierta con un cielo blanquecino, les parece hoy más majestuosa que nunca. A su lado, Telmo, acostado en la silla biplaza que durante el viaje ha compartido con su hermana, asiste sin enterarse, pero complacido, al final de una aventura de la que a lo largo de su vida tendrá que oír muchas historias. Emma, por su parte, tampoco es consciente de que se han acabado los días sin juguetes y guardería y corretea por la plaza plácidamente instalada en ese constante ir hacia adelante que en el último mes se ha convertido en su rutina.

Cerca de ellos, resiste en perfectas condiciones -tras una pequeña reparación durante el trayecto- el artilugio en el que transportan todas sus pertenencias: «Es un carro de bici al que le soldé unos tubos de hierro para poder tirar de él. Revisé muchísimas webs pero no había nada. Al final, tomé como modelo los que usan en el Polo Norte. Por el camino he visto adaptaciones populares pero ninguno igual», explica Félix.

Ahora apenas le prestan atención. «Nadie lo va a coger. Quién va a querer ir tirando de eso», señala entre risas. «Además, no hay gran cosa: tres mudas de ropa cómoda y ligera para cada uno, salvo para Telmo que tiene alguna más; una moto de juguete y un biberón para Emma -el benjamín toma pecho- , ‘Apiretal’ y poco más. Los pañales y el resto de las cosas que necesitábamos las íbamos comprando por el camino», cuenta Olga, nacida en Donosti pero hija y nieta de meañeses por vía materna.

Con ese equipaje, tras recabar información sobre el itinerario a seguir en la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Bilbao, emprendían el viaje con una única premisa: «Si los niños se ponen mal, nos damos la vuelta».

Pero los niños no solo aguantaron sin quejarse cada una de las etapas, sino que incluso se pusieron más fuertes. «No hemos tenido que usar para nada el ‘Apiretal’. A Emma, que tenía muchos mocos, hasta se le han quitado. Además, le ha venido muy bien para aprender a tratar con la gente», destaca la madre de la pequeña. Tanto es así que la primogénita se convirtió, según sus padres, en la «relaciones públicas de la familia». «Todos se paraban con ella. En varios sitios la invitaron a comer y en León le regalaron un caballito de juguete», relata Olga. Con ese obsequio, un pequeño muñeco de Micky que le acompañó desde la partida y la moto, Emma vio satisfechas parte de sus necesidades de ocio. Del resto se encargaron sus padres. «Cuando veíamos un parque, sabíamos que era una parada obligatoria», señala Félix. En ese sentido, Telmo no generó problemas. «Lo suyo, de momento, es comer y dormir», precisa su madre. Y si los niños no se quejaron, sus padres, como jefes de la expedición, no podían ser menos. «Hemos visto a la gente con los pies muy mal, pero nosotros no hemos tenido ni ampollas ni nada», precisa Olga. Solo a su paso por Palencia tuvieron un «punto bajo». «Se rompió una soldadura del carro, hubo que hacer ocho kilómetros renqueando, empezó a llover, Olga tuvo una pequeña tendinitis...», relata Félix sin darle importancia.

La rutina | La planificación ha sido, en su opinión, la clave de su éxito. «Teníamos una rutina muy marcada. Normalmente nos levantábamos a las cinco de la madrugada, empezábamos la ruta a las seis, hacia las diez parábamos una hora, caminábamos otras dos, parábamos al mediodía y alrededor de las cuatro de la tarde terminábamos la etapa. Aproximadamente hacíamos 30 kilómetros diarios», explica Félix. «Hay que ponerse una disciplina y si un día haces 20 kilómetros, al otro 40», recalca.

Paradójicamente, la rutina fue también su principal enemiga. «Durante 24 días tu vida consiste en caminar, parar y volver a caminar», indica Félix. Y, al contrario de lo que pudiera parecer, la presencia de los niños hace que la situación sea aún más envolvente. «Ellos requieren tu atención constantemente, sobre todo Emma. No hemos tenido ni un rato de tregua. Ni un solo minuto para leer el periódico con tranquilidad. Cuando llegábamos al albergue mientras uno se duchaba, el otro se quedaba con los niños y la mitad de los días nos quedábamos fritos mientras los dormíamos», cuenta Félix.

Por eso las nuevas amistades hechas durante el Camino o las visitas que han salido a su encuentro eran recibidas como una jarra de agua en el desierto. «En Melide nos visitaron unos amigos que tienen una niña y ese rato fue una maravilla. Nos ayudó a romper la monotonía», resalta Félix.

Aparte de la rutina, solo alguna que otra mala experiencia en los albergues enturbió su peregrinaje. «Hemos visto la parte mala del Camino. En algunos sitios quisieron cobrarnos de más y te das cuenta de que también es un negocio», lamenta Olga. «Pero hay otras cosas que lo compensan -interviene Félix-. Además, la mayoría de las personas se portaron de maravilla. Sin duda, la gente que te vas encontrando, tanto los profesionales como los peregrinos, es lo mejor del Camino. Era increíble ver cómo se emocionaban con los niños». Sobre la belleza del itinerario, los dos coinciden: «La parte gallega es, con diferencia, la más bonita», aunque «también la de mayor dificultad», matiza Olga. «Tuvimos que atravesar riachuelos con unos pedruscos...», añade.
A medida que se aproximaban a Compostela, aumentaba «el subidón»,  pero también las ganas de regresar a casa. «Son 24 días diciendo ‘voy a Santiago, voy a Santiago’ y cuando por fin te acercas sientes un alivio increíble», asegura Félix. «Sobre todo porque la vuelta está más cerca. Después de tantos días ya tienes muchas ganas de volver y recuperar la normalidad. A Emma también le hace falta porque se ha acostumbrado a otras cosas y echa en falta estar con niños», confiesa Olga.



Para el último día se reservaron una etapa corta. A las 6 de la mañana partieron desde Pedrouzo, a 20 kilómetros de Santiago, y a las 10 pisaban, por fin, el Obradoiro. Además de un temprano bronceado, en su equipaje llevan ahora una colección de imágenes y recuerdos. Ha sido «una experiencia dura, pero muy bonita» que, aunque por otros parajes, sin duda, repetirán. «Estamos unidos a los niños irremediablemente», concluyen.